La importancia de la salud mental en los niños.
Tener salud mental no es simplemente la ausencia de un trastorno mental. La salud mental debe considerarse como lo primordial para tener una vida sana, tomándose en cuenta desde la primera infancia en los niños. Cuando un niño presenta estabilidad emocional puede alcanzar los indicadores del desarrollo cognitivo, emocional y social de una manera más efectiva. Es capaz de desempeñarse positivamente en el hogar, escuela, vida cotidiana y relaciones con los demás.
Al niño presentar o sospecharse tener algún trastorno mental o situación emocional, frecuentemente se refleja primero en la escuela. Tiende a mostrar dificultad para aprender, mantenerse tranquilo, seguir instrucciones, socializar de manera sana con el compañero, controlar sus emociones y la frustración. Además, se presentan nuevas conductas como: irritabilidad, agresividad, aislamiento, desinterés por los pasatiempos, ansiedad por comer o rechazo a la comida y cambios de humor marcados.
Ocasionalmente, los niños presentan temores y preocupaciones o muestran comportamientos disruptivos. Cuando estos síntomas se convierten persistentes e interfieren con las actividades en la escuela, la casa y en la vida cotidiana del niño, puede que esté atravesando por algún trastorno.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), las perturbaciones mentales más frecuentes en los niños son los siguientes:
Por otro lado, también están los trastornos del aprendizaje y del neurodesarrollo como el autismo. El diagnóstico, tratamiento y servicio a tiempo pueden ayudar a que el niño pueda tener una mejor calidad de vida y manejo de las situaciones que vienen con su diagnóstico.
Es importante saber que no toda situación emocional es un trastorno mental. Para que un niño sea diagnosticado, hay parámetros que se deben cumplir. Muchas veces, esos síntomas se deben a una disfuncionalidad por la que está atravesando el sistema familiar y los primeros en verse afectados son los niños. Una situación emocional tiene un peso importante que debe ser trabajado para que no se convierta en un estilo de vida o una costumbre.
Trabajar con niños es un importante reto porque, para que el niño pueda sanar vivencias, hacer modificaciones de cómo ve las cosas, manejar las emociones y enfrentar las situaciones cotidianas necesita ayuda del sistema familiar, es decir, de los padres, tutores, hermanos y todo círculo que está vinculado a que se esté afectando por la situación presente.
Es importante mencionar que el niño sufre y siente igual que un adulto. Así como el adulto siente tristeza por la pérdida de un ser querido, algún divorcio, bullying, agresiones físicas y psicológicas, disfuncionalidad en el hogar, entre otras, de igual modo le afecta al niño. En una situación como esta, el niño lo refleja en su conducta (irritabilidad o aislamiento) y el adulto, generalmente, comunicándolo mediante la expresión verbal.
Vamos a detenernos a identificar cuándo hay un cambio en un niño y por qué se ha producido. Invito a los padres a apoyar a sus niños a ser más felices y poder sanar los secretos del familiar que por lealtad se vienen traspasando.
Siempre he considerado lo siguiente:
“Una infancia sana es una adolescencia y adultez feliz”.
Atrévete a practicarlo con los niños. Te aseguro que te lo agradecerán. Un niño al darse cuenta que es capaz de tener buena autoestima, mantener una relación sana con los padres y preparado para tomar riesgos y decisiones positivas será un niño feliz.vínculos.